iez Florian de Ocampo
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Presentación del libro Zamora Año de 1850
El miércoles 25 de septiembre se presenta el libro Zamora Año de 1850, que recupera el cuaderno de dibujos de José María Avrial y Flores, conservado en el Gabinete de dibujos del Museo de la Academia y considerado el primer catálogo monumental gráfico de la ciudad de Zamora.
25/9/2013 - Madrid

Avrial recopiló por primera vez el legado arquitectónico en su conjunto, más allá de los dibujos aislados de Genaro Pérez Villaamil (1842-1844), Francisco Javier Parcerisa (1861) o los publicados en la revista Zamora Ilustrada (1881-1884). De manera coherente estudió y revalorizó el patrimonio local atendiendo a los ideales del momento, basados en la búsqueda de la personalidad histórica a través de los monumentos heredados del mundo medieval.

El libro Zamora Año de 1850 se articula en tres bloques. El primero es un acercamiento a la figura de José María Avrial y su obra, a su biografía, su relación con Zamora y a los contextos patrimoniales y culturales. El segundo ofrece la reproducción de los dibujos del cuaderno. Finalmente, el tercer bloque recoge el comentario crítico de cada uno de los diseños.

Esta monografía nace como resultado de la investigación llevada a cabo por el historiador del arte Sergio Pérez Martín y por el arquitecto Marco Antonio Martín Bailón, y ha sido posible gracias a la colaboración entre la Real Academia, el Ayuntamiento de Zamora, la Diputación de Zamora a través del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo y la editorial Imprenta Jambrina.

José María Avrial y Flores fue paisajista, profesor de dibujo, ornamentista y escenógrafo. Discípulo de Fernando Brambila, dedicó una importante etapa de su vida profesional a la escenografía colaborando con los célebres pintores Francisco Lucini y Francisco de Aranda. Sus trabajos cosecharon un inusitado éxito en algunos de los más importantes teatros del país, como el Teatro Español o el de la Cruz. Entre los años 1840 y 1850 alcanzó notable fama, lo que le proporcionó importantes encargos para realizar decoraciones y telones para los teatros de León, Oviedo, Gijón y Zamora, así como otros monumentos efímeros, como catafalcos o arcos de triunfo. El encargo por parte del Ayuntamiento de Zamora para realizar las decoraciones y el Telón de Boca del teatro, que por aquellos años se estaba reformando, trajo a la ciudad castellana al artista.

En cada uno de sus destinos Avrial completaba sus estudios sobre la arquitectura medieval analizando y dibujando los edificios de mayor interés, mediante un trabajo metódico, disciplinado y constante. De su mano se conservan otros importantes conjuntos gráficos de Segovia, Asturias, León o Madrid. Estos diseños se utilizaron tanto en publicaciones de la época (Semanario Pintoresco Español, Monumentos Arquitectónicos de España, etc), como en sus clases de dibujo, perspectiva y diseño.

El cuaderno de Zamora no sólo muestra una visión de sus monumentos en fechas muy tempranas (para muchos de ellos supone la primera representación gráfica conocida) sino que además estudia la ciudad en su conjunto, atendiendo a su territorio, en base a unos criterios vigentes y plenamente modernos para la época.

Del total de diseños del cuaderno de Zamora, veintidós tienen como temática la catedral (con vistas exteriores e interiores y numerosos detalles de su puertas, rejas y sillería), veintiséis se dedican a varios monumentos y plazas de la ciudad (edificios religiosos fundamentalmente con vistas interiores y detalles de los mismos) y ocho muestran panorámicas urbanas desde distintos puntos de vista, con especial importancia del río Duero, el puente de Piedra y el conjunto monumental castillo-catedral. La última imagen del cuaderno se dedica a una vista de la catedral vieja de Salamanca desde el Patio Chico, un excepcional e inesperado epílogo.

La obra de Avrial, anterior a las vistas de ciudades y monumentos españoles retratados por los fotógrafos extranjeros y nacionales a partir de la segunda mitad del siglo XIX, es el testimonio gráfico del estado monumental de Zamora tal y como se encontraba poco antes del inicio de las destrucciones patrimoniales del último tercio de ese siglo.

La nueva edición del cuaderno de Avrial será fuente imprescindible para el acercamiento a la historia patrimonial reciente de la ciudad de Zamora, enriquecerá los estudios existentes sobre la misma y abrirá nuevos caminos de investigación para ahondar en su conocimiento.